¿QUÉ SON “LOS MERCADOS?”

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—- Los grandes medios de comunicación, y detrás de ellos sus mayores accionistas, han tenido mucho éxito al conseguir el uso generalizado de la expresión propagandística “Los Mercados”. La utilizan incluso partidos, políticos y medios de comunicacion alternativos muy críticos con los postulados neoliberales, lo que indica una brillante victoria de propaganda.

—- Veamos: en rigor, “los mercados” deberían estar constituídos por el comportamiento mercantil de las familias consumidoras, las PYMES, las grandes empresas, los grandes propietarios, y el Estado, cuyo gasto global es colosal.
Como vemos, el concepto es tan amplio y diverso, que es difícil imaginar que tenga ningún interés claramente común ni pueda confabularse o llegar a un consenso tácito de ningún tipo. Es algo tan grande que parece poderoso e inevitable como los dioses o la meteorología: si llueve, todo se moja.

—- Pero la expresión se usa para referirse en realidad a los mayores propietarios que se dedican a especular (si mantuviesen sus inversiones durante años y las rentabilizasen mediante los dividendos de acciones, los llamaríamos “inversores”, cuya función económica es distribuir el capital a los sectores económicos más rentables y productivos fomentando el progreso económico, pero su cortoplacismo los clasifica claramente en el concepto de “especuladores”, que parasitan el sistema, es decir, no producen  un bien social a cambio).

—- Así pues el término “los mercados” disfraza a los grandes especuladores de algo abstracto, objetivo, inalcanzable, cuyo criterio cuasi-divino es indiscutible por los mortales ignorantes, cuando en realidad son muy poquitas personas, con nombres y apellidos, con intereses muy concretos y además bien distintos de los verdaderos mercados, a los que expolian usando información privilegiada, difundiendo profecias autocumplientes o autonegantes desde sus grandes medios de comunicación,  e induciendo grandes movimientos de compraventa y de precios en su propio beneficio pero no justificados en ningún valor añadido que ellos aporten al sistema. Simples parásitos.

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—- Si queremos devolverles el golpe propagandístico, podríamos incluso sustituirles la expresión por la de “los 40 mayores especuladores”, en alusión a “Alí Babá y los 40 ladrones”. Así les señalaríamos con el dedo, lo cual es la antesala de acusarles y reclamar leyes contra ellos y sus abusos. Podríamos insistir a todos los políticos y medios de comunicación de usar siempre la expresión: “Los 40 Mayores Especuladores”, o “Los Grandes Especuladores”.

—- Algo similar pasa con los “biocombustibles”, que en realidad no tiene nada de respetuosos con el medio ambiente (producen más CO2 que la combustión del propio petróleo), y por mucho que se extraigan de plantas, su refinamiento sigue produciendo un hidrocarburo tóxico, e induce económicamente hambre masiva en el tercer mundo y paises en vías de desarrollo. En realidad sería más ajustado llamarlos “agrocombustibles”, que les quitan mucha superficie agrícola a la producción mundial de alimentos.

—- Otro ejemplo de manipulación del lenguaje, esta vez por omisión, son la palabras “neoliberalismo” y “neoliberal”. Tratad de encontrarlas en los principales medios de comunicación (prensa, TV, radio). Os costará enormemente. Es una censura muy original: “invisible es invencible”. Si no se menciona el neoliberalismo en los medios (que son propiedad de grandes accionistas de Grandes Emrpesas, es decir, neoliberales), es que no existe, y entonces no se puede atacar, porque no se le puede poner cara. Si alguien hace una manifestación contra alguna política neoliberal, siempre se publica que es una manifestación contra un gobierno, contra un político elegido, contra una medida de recorte determinada… pero nunca “contra el neoliberalismo”. Lo interesante es que es LA IDEOLOGÍA dominante en la casi totalidad de los gobiernos del planeta (India, china, Rusia, EEUU, la UE y los países europeos, Brasil, México, Colombia, Australia, Israel,…), englobando a la inmensa mayoría de la población mundial.
Sin embargo, ningún gobierno se declara a si mismo ni económica ni ideológicamente neoliberal. Como mucho, algún político, y ocurre pocas veces, dice ser “liberal”, lo cual es básicamente mentira, pues liberalismo y neoliberalismo son históricamente cosas muy distintas por mucho que el 2ª provenga lejanamente del 1º.
El neoliberalismo se considera a sí mismo una “metaideología”, es decir, que se declara a si mismo por encima de todas las ideologías y por tanto ajena al debate político. Su única preocupación, aparentemente, es mejorar la eficiencia económica de cualquier organismo o institución, tanto pública como privada. ¿Quién podría rechazar mejorar el rendimiento económico de lo que sea? Sería estúpido, ¿verdad? Todos queremos conseguir más, gastando lo menos posible. Parece tan de sentido común que oponerse es absurdo. Éstos son los procedimientos de márketing con los que el neoliberalismo se infiltra, invisible, en todos los rincones de nuestras vidas (el agua que bebemos, nuestra Sanidad, nuestra Educación, nuestros ayuntamientos, nuestras tiendas, nuestra electricidad, nuestra música, TV y radio, lo que utilizamos por Internet, lo que compramos…). Tan invisible y omnipresente como el aire que respiramos.
Sin embargo, SI es una ideología POLÍTICA, consistente en desviar todo el dinero posible de la población asalariada y hasta de las PYMES, hacia el beneficio de las Grandes Empresas y su minúsculo colectivo de propietarios (grandes accionistas), a costa de marginar grandes capas de la población, causar graves desigualdades sociales, degradar profundamente las conquistas de derechos democráticos más elementales gracias a las que pudimos salir del feudalismo (y pudimos pasar de ser siervos a ser ciudadanos libres).
Una de sus herramientas políticas esenciales es el uso rígido del MANDATO INDIRECTO O REPRESENTATIVO como medio de expresión democrático, marginando muy cuidadosamente el MANDATO IMPERATIVO O DIRECTO,  y algunas de sus formas, como los referendos frecuentes (como en Suiza). Otro puntal de su poder es la falta de transparencia en las cuentas y actas de decisiones de las autoridades elegidas y no elegidas, la autorización del uso de sondeos por parte de empresas, gobiernos y partidos, la falta de obligatoriedad de transparencia total de cualquier acto de negociación política.

—- Nunca usemos la expresión “Los Mercados”, sino “los especuladores”, y enseñemos a los demás a no repetir como loros, y a rechazar activamente corrigiendo las veces que haga falta a los otros, esa forma de propaganda del Neoliberalismo.
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por Gustavo, 2012. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Especialista en Ciencia de la Administración. Exoficial del Ejército, y actualmente profesor de la Enseñanza Secundaria pública. Autorizada la reproducción libre de este texto, siempre que sea sin ánimo de lucro, y citando la fuente.

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