¿SALIDA CIVIL O MILITAR A LA CRISIS?

— Cuando la crisis se vaya gangrenando, es decir los ricos lo tengan casi todo y el precariado estemos acorralados y viendo cómo nos subastan en el mercado de esclavos, y empiecen los estallidos sociales al ver que la Bancracia ya no da salida a las necesidades reales de la población, entonces tendremos DOS SALIDAS.

— Veamos, el electorado de izquierdas tiene más empuje e iniciativa que el de derechas, aunque ambos tengan un peso demográfico parecido. Tengamos en cuenta que si el sociotipo de izquierdas ya le cuesta muchísimo abrir los ojos a la realidad siniestra de nuestras Dictaduras Representativas de Derecho Mercantil (desengañaos, NOSOTR@S los despiert@s solo somos 4 gatos frente a los 22 millones de votantes actuales del PPSOE), al sociotipo de derechas le costará y tardarán mucho más en asumir que sus líderes llevan décadas estafándoles.

— Los dos caminos que los electores de izquierdas pueden tomar son:

1) Exigir y centrarse en todo el catálogo de medidas políticas regeracionistas que el sistema asambleario del 15M ha ido consensuando a lo largo de un año (leíble fácilmente en su web), que básicamente son una “lista a los Reyes Magos” tal, que nunca jamás lo aplicará el PPSOE ni bajo tortura, y cuando lo intenten los IU y Syrizas varios, el poder sincronizado de los dioses (Merkel, BCE, FMI, BM, Fed, USA, Davos-Bildelberg, los MercaDios, las bolsas, Rockefeler-Rothschild, y la gran banca, todos a una) los trincará, asfixiará financieramente, y les extirpará el corazón con el cuchillo de obsidiana en el altar del Dios Dólar, y sin despeinarse.
— Además, les levantarán en contra al electorado de derechas (la receta habitual: financiando populismos, partidos xenófobos de ultraderecha, y desde los grandes medios de comunicación), lo que puede desembocar en un clima frentista guerracivilista. Se descojonarán de lo lindo viendo cómo nos hacen pelear en la arena del circo a los electorados de izquierda contra los de derecha.

2) La otra opción, que es la que yo sí veo viable aunque cueste más, es que el electorado de izquierdas exija y batalle exclusivamente por la implantación de un sistema de Democracia Real (véase Democracia Líquida) para que los ciudadanos votemos, puenteando cuando nos parezca, a nuestra casta política.
— Es difícil pues es varias veces anticonstitucional (art. 67.2 de la C.E. por ej.), pero su inmensa ventaja es que será más fácil conseguir que se sume el electorado conservador (aunque eso tarde claramente más), puesto que verá que no se le quiere imponer políticas de izquierda, sino proponer medidas que nos PERMITIRÁN a TODOS forzar leyes muy duras contra los políticos parásitos, contra la corrupción, contra los gastos suntuarios institucionales, contra la impunidad de la incompetencia bancaria delictiva, por una transparencia mucho mayor de las cuentas públicas, etc… y muchas de esas medidas son muy del agrado del electorado de derechas.
— Habrá otras medidas, de las que propone el 15M, que no saldrán aprobadas con el sistema de “voto líquido”, pero en eso consiste la democracia. No es que se haga lo que “yo quiero”, sino lo que el mayor consenso posible exprese, incluyendo a los que piensan distinto de nosotros. Y no os equivoquéis, bastantes de esas medidas que el electorado conservador votará con furia (cuando pierdan sus fondos de pensiones, sus ahorros, sus negocios de PYMES, y se derrumben bajo el peso de los impuestos que las grandes fortunas NO pagan), pondrá los pelos de punta a la casta política y a la Bancracia.
— Esta opción 2 implica dejar clara y explícitamente de lado todas las reivindicaciones que el elector de derechas no asuma y centrarse en conseguir la Democracia Líquida con el propósito explícito de conseguir como programa de mínimos aquellas medidas que SÍ aceptarán con seguridad esos votantes conservadores (y absolutamente a contrapelo de sus líderes políticos corruptos que tratarán frenéticamente de disuadirles). Aunque os parezca ridículo y restrictivo, hay que asumir abandonar determinadamente cualquier estética y terminología “perrofláutica”, la argumentación frentista y ultraizquierdista por mucho que sea la que sentís naturalmente como vuestra, dejar de lado y posponer toda reivindicación no consensuable, o directamente toda la que no sea ÚNICAMENTE la de Democracia Líquida. Este plan requiere un esfuerzo específico de difundir, informar, romper el bloqueo de los Media neoliberales, educar, abrir mentes aisladas en su pequeño paraíso de la bonanza burbujista.
— Sí, lo fácil es gritar en las manis desfogándoos de vuestras frustraciones que no son las mismas (aún) que las de los conservadores, y gritando-provocando-enfrentándoos a la policía, que es exactamente lo que necesitan los Telemanipularios para colocarnos la imagen de peligrosos antisistema de ultraizquierda sedientos de sangre y ansiosos de robarle al esforzado tendero de la esquina (que vota a Rajoy) su sacrosanta caja del día bajo consignas de reparto social. Que es lo que el PP, cínicamente, le vende a su votante, cuando en realidad no es un partido que defiende al pensionista católico y al tendero conservador, sino al banquero que le financia sus campañas electorales.
—  Dividir a la población y enfrentarla entre ella (explotar, alimentar y exacerbar las divisiones) ha sido siempre una táctica esencial de las élites (y vuestros jefes en el curro) para dominar a la plebe ignorante e ingénua. Porque no nos vencen por la fuerza, sino sobre todo por nuestra ignorancia (acordaos de los actuales recortes educativos en la pública… pero no en la privada, a donde mandan a sus hijos).

— Hasta que no entendamos ésto, no tendremos posibilidades de cambiar las cosas, pues el SuperEstamento neoliberal sabrá perfectamente usar al electorado de derechas como barrera política y si hace falta, militar (base social de apoyo para implantar una dictadura o alimentar una guerra civil, con tal de no permitir el paso a una democracia real que les cortaría el chollo-saqueo que tienen montado desde hace décadas)

— De aquí llegamos a (la utilidad de) prepararnos militarmente para contingencias armadas que el agravamiento de la crisis pueda traer:

# Caso 1: guerra internacional. Muy chungo. Hay armas nucleares, y una densidad de población récord en la Historia. Recursos naturales finitos en explotación muy intensiva, a repartir entre muchísima gente, cada día más desesperada. El entorno y excusa perfectos para abolir nuestras (pseudo) democracias para instaurar dictaduras neoliberales mientras duren las hostilidades.

# Caso 2: polarización social sin hegemonía clara. Llevaría a guerra civil, que es el peor escenario posible para quienes tengamos el menor proyecto de futuro de felicidad y prosperidad. Si el gobierno MercaTeocrático nos va venciendo, y no tenemos ya ejército sino como mucho GUERRILLA, las posibilidades que tenemos de vencer (sin un apoyo exterior consistente) serían muy pocas. Pocas veces en la Historia una guerrilla venció a un ejército formal (ni las guerrillas españolas antinapoleónicas, ni la Resistencia francesa a los nazis, ni la guerrilla albanokosovar frente a los serbios, ni los peshmergas afganos frente a los soviéticos, etc…). Pero las posibilidades de una guerrilla de resistir a un ejército formal son las siguientes: que haya MONTAÑAS, SELVAS, y/o ISLAS (que por si solas no son suficientes, deben tener un cierto tamaño, y a su vez ser montañosas o selváticas). Todos los grupos armados separatistas importantes del mundo están en montañas, selvas y/o islas; no es casualidad.

— Las CIUDADES no son sitios viables para la presencia y actividad estable de una guerrilla, pues los ejércitos formales controlan fácilmente las calles, y como refugio, los edificios son lugares de defensa muy rentable, pero incomunicados y estancos, es decir, ratoneras fácilmente aislables (se necesitaría un apoyo compacto y masivo de la población -difícil- y una tupida red paralela de “calles” por perforación de medianeras y tabiques entre edificios, techos, patios, y alcantarillas). La ciudad se presta mucho más a grupos de resistencia clandestinos, como por ejemplo los grupos terroristas.
— Recordad que los grupos de resistencia, y los grupos terroristas jamás ganan guerras a ejércitos formales. Lo máximo que consiguen es aumentar el coste del control político al gobierno, y tienen la grave desventaja de producir líderes violentos, autoritarios y habitualmente antidemocráticos, guiados por esquemas de fuerte odio. Si lo que queríamos era conseguir más democracia, hace falta precaverse específicamente contra estos efectos perversos (los israelíes en su guerra de independencia en 1947 lo consiguieron sobre sus grupos terroristas Irgoun y Stern).

— La mayoría amplia de la población española (77% creo) vive hoy en las ciudades, casi siempre de más de 100.000 habitantes. En la época de la guerra civil, casi toda la población vivía en el campo, en condiciones de bastante aislamiento (=libertad de movimientos) pero muy difícil clandestinidad. Hoy en día el entorno de combate sería casi seguro la ciudad, y los grupos clandestinos de resistencia están mejor adaptados a él que las guerrillas.

— Uno de los  criterios esenciales de viabilidad de una guerrilla o resistencia clandestina son los medios, o sea, la pasta. Hacen falta una buena red de información (espionaje e inteligencia), de reclutamiento, de formación-entrenamiento, suministros de armas, de municiones, de explosivos, de víveres, atención sanitaria, transporte, red logística, cobertura de clandestinidad (escondrijos, almacenes-zulos, tapaderas, ocultadores…), sistema de comunicaciones…

— No sé mucho de la Historia de la Guerra Civil, pero apostaría a que la desaparición y fracaso del maquis de posguerra (hacia 1953) se debió a la falta general de medios (suministro de armas y municiones, dificultad de aprovisionamientos en un entorno de extrema pobreza, falta de apoyo y financiación internacional).

— Frente a los medios exclusivamente violentos, que son muy caros, tienen serios efectos secundarios (difícil compatibilidad con democracia posterior, alto coste humano y material) y permiten la participación de solo una pequeña parte de la población, a la que desaprovechamos, propugno estrategias de lucha política a gran escala, es decir, que puedan implicar a muy amplias capas de la población, cada cual en la medida de sus recursos y posibilidades (que pueden ser complementadas, de modo claramente segundario y subordinado, por algunos recursos muy puntuales a formas de violencia limitada y especializada).
— El inmenso grueso de la lucha sería noviolenta, y atacaría allí donde el gobierno no es especialista, ni tiene el monopolio de los recursos. Es decir, allí donde es vulnerable. Porque colocarse justo delante de los cañones de sus fusiles y pistolas… no es precisamente abordarle por su punto más débil.
— En este punto, imprescindible la lectura del manual de estrategia política “De la dictadura a la democracia” de Gene Sharp, con su apéndice de 198 tácticas de lucha política (seleccionadas de entre otras centenares más). Se encuentra fácilmente por Internet en decenas de idiomas, y de difusión libre (sin Copyright). Así llegamos al…

# Caso 3: fractura entre la ciudadanía en masa y el poder neoliberal establecido. Mi convicción personal es que nuestros regímenes son ilegítimos (=inmorales, opresores y ladrones), pero mientras las mayores movilizaciones del 15M reúnan a 150.000 personas y las elecciones a 22 millones, no hay gran cosa que hacer. Cuando dos tercios del electorado, desesperado por la hiperinflación, el paro masivo y el hambre, clame contra la casta política, y ésta solo responda con “hipnopedia” y mandando a los antidisturbios, habrá llegado el momento de poner en marcha el plan (que hay que trazar AHORA, y no entonces) para derrocar, no al gobierno, sino al sistema político.
— El sistema (la constitución) no tiene una capacidad flexible de autorreforma (lo estudié en mi carrera, Ciencias Políticas y Sociología), por lo que habrá que contemplar algún método de “infarto constitucional”, que requerirá por tanto la colaboración o al menos consentimiento de la policía-ejército. Eso a su vez necesita imperativamente una política de no-provocación y oferta contínua de ‘adhesión a la causa’ a las Fuerzas de Estado (FdE), incluso mientras éstas nos estén dando de palos en todas las manifestaciones.

— Habrá que tener claro que nuestro enemigo no son realmente esas FdE, sino su cerebro: los políticos que les dan órdenes. Habrá que echarle creatividad para no utilizar tácticas de lucha política basadas en pegarnos directamente con la policía, sino en pegarles directamente a los políticos y sus infraestructuras, aunque en pocos minutos nos manden a la policía, a la que trataríamos de evitar en lo posible, y sobre todo no expresarles desprecio y odio aunque nos tengamos que dar de palos (tratarse siempre como rivales honorables).
— Dada la primariedad del español medio, pedirle y esperar que contenga su impulso de insultar mientras le pega el-o-al policía, me parece muy muy difícil, pero es esencial.
— Insisto, leed al respecto “De la dictadura a la democracia”, de Gene Sharp (el libro que ha inspirado a las revoluciones árabes), que explica cualificada y claramente que un sistema establecido, al tener el cuasi-monopolio de la violencia física, en forma de amplios medios materiales, especialistas bien entrenados en diversas formas de violencia, y una organización consolidada y bien rodada, no puede ser vencido en su propio terreno (la violencia).

— La ciudadanía levantada tiene que luchar en los terrenos en que sí puede aspirar a tener el predominio y la fuerza para debilitar al régimen, básicamente organizaciones y actividades en muy diversos ámbitos y grados de transparencia-clandestinidad, y todas ellos tendentes a socavar la fuentes de poder del gobierno (la primera de ellas la obediencia y sometimiento del grueso de la población y su propia administración, sin cuyas colaboraciones el gobierno se encontraría colgando en el vacío).

— Por supuesto, vaya por delante que recomiendo vivamente adquirir toda la formación “militar” que se pueda, leer, preguntar, mantenerse en forma, entrenarse en manejar armas (las que sean), algo de artes marciales (como mínimo, entrenar vuestros reflejos), protección de comunicaciones, utilizar como armas objetos corrientes de la casa (os sorprenderíais de algunas posibilidades, y de cosas que pasan sin problemas por los detectores de metales más sensibles), primeros auxilios…

— Aparte, los militantes de grupúsculos comunistas y anarquistas, especialistas en polarizar a las masas inexpertas en manifestaciones, harán lo de siempre: infiltrarse en la muchedumbre para entre varios, coreando, inducir en la masa el odio a la policía, polarizando fuertemente el conflicto emocional entre policía y manifestantes (táctica de la espiral de la violencia), que es esencial para sus fines: lucha de clases sin concesiones, tratando de VENCER sin pacto alguno al estamento dominante sin dar oportunidad al electorado conservador de acercarse al progresista e intentar aliarlos CONTRA el Estamento Neoliberal. Buscan polarizar para tratar de condensar a la masa alrededor de ellos, sus organizaciones y sus intereses, es decir, para aumentar SU poder DE ELLOS, no el nuestro.
— Ese tipo de estrategia tiende a dividir a la ciudadanía en dos bandos (izda-dcha), que al ser de pesos similares, nos hace restar fuerzas en vez de sumarlas, permitiendo al 1% de arriba anexionarse la fuerza de esa mitad conservadora del electorado. Eso sería el fracaso asegurado, no tumbaríamos al sistema neoliberal, a ese 1%.

— Asumo que ésto que digo a continuación es muy discutible, pero no considero demócratas a los grupos comunistas: si leéis sus programas electorales, no hay en ellos democracia directa de TODA la ciudadanía sobre CADA ley (solo deciden los miembros del partido, y en realidad solo los miembros del gobierno según un programa extremadamente rígido). Es decir, “votadnos, y volveos a casa a ver la TV mientras nosotros nos ocupamos de todo por vosotros” (o sea, exactamente lo mismo que el PPSOE), por lo que deduzco que su programa antineoliberal, aunque sus militantes sí se lo crean, sus líderes NO. ¿Acaso conocéis algún liderazgo comunista que NO viviera en el lujo obsceno, la opulencia y los privilegios? Es lo que tiene haber estudiado Historia: te cuesta tragar las mentiras, ni siquiera en supositorios.

— Y del anarquismo, me parece mucho más interesante y avanzado moralmente, pero su proyecto social me parece económicamente adaptado a una economía agrícola. Y no me apetece volver a una economía preindustrial, o sea, pobre como las ratas e inviable militarmente, gracias.
— Además, por su estructura ácrata (disolución de los poderes ejecutivos, de las grandes organizaciones, de las fuerzas policiales…), necesita como condición vital, esencial y previa que al menos el 80 o 90% de la población tenga un alto nivel educativo y de conciencia política y ciudadana, cosa de la que estamos por desgracia lejísimos, y si quisiésemos hacer el camino hacia ese estadio (ojalá), paradójicamente, sería imposible encarrilar la gestión de esa transición (educar bien a varias generaciones hasta sustituir a las “generaciones autoritarias”, o sea, tarea de décadas) sin recurrir a una feroz dictadura de control ideológico. Es decir, como hacer una guerra para alcanzar la paz (¿la paz de los cementerios?). Matemáticamente imposible.
— Ya lo dijo Rousseau, el padre espiritual del anarquismo en su “El contrato social”: “Al que no sea libre, le obligaremos a ser libre”. La cita no es una broma.

— Vamos, que lo que me interesa no es un proyecto ni de izquierdas ni de derechas, ni moderado ni extremista, sino DEMÓCRATA, es decir, que esté realmente al servicio del conjunto de los CIUDADANOS (no he dicho “pueblos” ni “patrias”, ojo) y no del 1% de arriba y del medio millón de cargos políticos parásitos que tenemos en España, y eso es asumir que la ciudadanía -nosotr@s- decidiremos cosas a veces de izquierda, a veces de derecha, y pocas veces totalmente tal como nos gustaría a cada un@. Pero lo decidiremos al fin NOSOTR@S.

— Me gustaría leer vuestras opiniones, críticas y análisis al respecto. Un cordial saludo y gracias por haber leído ésto.

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2 respuestas a ¿SALIDA CIVIL O MILITAR A LA CRISIS?

  1. daniel nicolai mogren dijo:

    En principio habría que intentar una salída civil, pero como no creo que esta gentuza de políticos que tenemos, deje el poder así como así, habría que intentar ganarse al menos al 50% de los militares a nuestra causa por si las moscas, porque yo creo que por mucho que el estamento militar le deba obediencia a los políticos, a alguno con algo de sentimiento democrático, se les debe de empezar a hinchar ya las pelotas, por tener que obedecer ciegamente a tanto inepto, ladron, mentiroso, especulador, etc. y que encima no hacen más que rebajar el presupuesto militar, mientras lo suben para dotar a las ff ycc de seguridad del estado, de más material antidisturbios. ¿Tendrán miedo de algo? Saludos, Nicolai.

  2. Fran Perez dijo:

    Muy acertado , por desgracia tienes razón.

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